La sociedad en su conjunto ha tenido que adaptarse a unas circunstancias nunca antes vividas. La crisis sanitaria del coronavirus nos ha puesto a prueba. Entrevistamos a Nuria Díaz y María Jesús Tornero, profesionales de ADIEM Sentit Fundación, para conocer cómo se ha visto afectada nuestra salud mental durante los últimos meses.

 

¿Estábamos preparados psicológicamente para afrontar una situación como esta?

NURIA: Cualquier situación que suponga un cambio tan repentino para nuestras rutinas afecta a nuestro estado psicológico, en general, estos cambios, sobre todo si están fuera de nuestro control, nos sitúan en una situación de estrés, de vulnerabilidad que lógicamente nos afecta significativamente. El estrés psicológico que hemos vivido, sobre todo las primeras semanas con la incertidumbre, el miedo, el freno a nuestras actividad… altera nuestro sueño, nuestro estado de ánimo, el estado de alerta se activa y nos puede generar consecuencias incluso físicas si se mantiene prolongado en el tiempo.

Tradicionalmente nuestro cuerpo y mente están preparados para afrontar el estrés, pero, como he planteado, puede tener consecuencias muy negativas para la salud.

Esta situación que hemos vivido, además del estrés, nos ha privado de la compañía y consuelo de los nuestros, nos ha privado de las rutinas, de nuestras fuentes de canalización como el deporte… una auténtica falta de control a la que no estamos habituados y que seguramente ha sido un gran reto psicológico para todos, porque no, no son situaciones que esperamos ni estamos preparados para afrontarlo con normalidad. No obstante, sí estamos preparados para afrontar el estrés y ese ha sido nuestra mejor arma.

A rasgos generales, ¿cómo ha sido el confinamiento para el conjunto de la sociedad española? ¿Ha sido peor o mejor de lo esperado?

CHUS: Es difícil hacer una valoración global sobre cómo hemos afrontado el confinamiento, pero en general, valoro que la respuesta ante la necesidad de quedarnos en casa, ha sido bastante positiva. Si hace unos meses nos hubiesen preguntado cómo viviríamos permanecer en casa durante tanto tiempo, muchas personas habríamos respondido que nos veíamos incapaces, y sin embargo, muchas personas lo han llevado mejor de lo que esperaban, e incluso han podido desarrollar capacidades como la creatividad, para salir de esta situación fortalecidas.

Pero es cierto que la experiencia de cada persona ha podido ser muy diferente, y que ha habido algunos factores de estrés que han provocado que esta situación fuera más complicada para algunas personas, como por ejemplo la incertidumbre económica ante la posible pérdida de trabajo, la conciliación de la vida laboral, mediante teletrabajo, con la vida familiar, afrontar el confinamiento estando solo y sin tener apoyos cerca con los que poder contar… Estas circunstancias han hecho que para ciertas personas el confinamiento haya sido un período más difícil, lo que además podría tener consecuencias negativas a medio-largo plazo, con aparición de trastornos por estrés postraumático, problemas de ansiedad, alteraciones del estado de ánimo, etc.

Cualquier situación
que suponga un cambio
tan repentino
para nuestras rutinas
afecta a nuestro estado psicológico

¿Y para las personas con problemas de salud mental?

NURIA: Para las personas con un problema de salud mental ha sido un reto añadido, ya que partimos de una base de mayor vulnerabilidad psicológica y unos niveles de estrés de base bastante altos. Tenemos que saber que estas personas cuentan con unas necesidades de apoyos para las necesidades básicas (toma de tratamiento, alimentación, higiene, manejo de la sintomatología…) que no se han podido mantener de manera normalizada ya que sus redes de apoyo (familias, unidades de salud mental, recursos psicosociales como ADIEM Sentit) han tenido que reorganizarse y adaptarse a la normativa vigente en el momento.

 

Muchas de las personas con las que trabajamos, por ejemplo, viven solas por lo que no han tenido compañía, ni siquiera virtual por su situación de exclusión tecnológica, en todo el confinamiento. Aquellas con dificultades de activación y organización de su tiempo han alterado sus rutinas y por tanto, sus tratamientos, etc.

Sí que ha sido especialmente duro para ellos, y sigue siendo por el miedo que aún muchos tienen. Afortunadamente, los paseos terapéuticos que se han autorizados para ellos y el acompañamiento de los profesionales de los recursos socio-sanitarios han facilitado su adaptación.

 

¿Qué consecuencias puede haber tenido el confinamiento en nuestra salud mental?

CHUS: A corto plazo, el confinamiento, y los motivos por los que surgió, provocaron una gran incertidumbre por la poca información que teníamos sobre cómo se iba a resolver la situación, por el impacto a nivel mundial que iba a tener, y por no saber el tiempo que tendríamos que permanecer en casa. Del mismo modo, también vivimos con mucho miedo la situación de alto riesgo para la salud, así como con mucho estrés todo el cambio de rutina y de hábitos que supuso. Estas emociones, junto con el aislamiento, los cambios en el patrón de sueño, la falta de actividad física y el abandono de hábitos saludables de autocuidados, han provocado que en algunas personas aparezcan de forma reactiva problemas de adaptación a la situación, con presencia de síntomas de ansiedad y alteraciones del estado de ánimo.

Además de estas reacciones adaptativas, se ha producido un empeoramiento en algunas personas que ya habían tenido problemas de salud mental en el pasado, con mayor presencia de crisis de ansiedad, pensamientos obsesivos ante un posible contagio, y más afectación a nivel de estado de ánimo y dificultades para activarse y volver a salir a la calle durante las fases de desescalada.

Si hace unos meses
nos hubiesen preguntado
cómo viviríamos permanecer
en casa durante tanto tiempo,
muchas personas habríamos
respondido que nos veíamos
incapaces, y sin embargo,
muchas personas lo han llevado
mejor de lo que esperaban

Y por último, no podemos olvidar las consecuencias que el confinamiento y la situación actual puedan tener a medio o largo plazo. En primer lugar, muchos familiares han perdido a seres queridos y no han podido despedirse de ellos como hubiesen querido, lo que puede favorecer que aparezcan duelos complicados, con mayor repercusión a nivel emocional. Y por otra parte, las consecuencias económicas y sociales derivadas de la situación, pueden provocar muchos problemas de estado de ánimo y de ansiedad, que requerirán de una intervención efectiva para evitar que se cronifique.

Todo ello, sin tener en cuenta a personas que hayan vivido en primer persona o muy de cerca un caso de coronavirus… ¿Cómo ha sido para ellos?

NURIA: En general lo más duro en estas situaciones ha sido lo que veíamos cada día por la televisión, el no poder estar con tu ser querido, el no acompañar, el no saber, la soledad si han sido afectados… la incertidumbre es una de las emociones que peor gestionamos las personas, por lo que a la incertidumbre general se le ha añadido la incertidumbre por el ser querido, tal vez culpa por haber estado vinculado a su contagio.

En los casos de fallecimiento, el inicio del proceso de duelo es un ritual social por lo que no poder gestionarlo de esta manera va a dificultar y afectar a muchísimas personas. Personalmente, creo que es una de las consecuencias más crueles de la pandemia, no poder despedir, no poder acompañar…

Por otra parte, estas personas que han vivido de cerca la enfermedad, y los supervivientes, no nos olvidemos de ellos que son muchos, van a ser los mayores representantes de las medidas de protección y cuidado, van a ser ejemplos vivos de todo lo que sí tenemos que hacer para no repetir el ciclo, y habría que darles un papel protagonista en todo ello, puesto que tienen mucho que enseñarnos.

Somos seres sociales acostumbrados al contacto físico. ¿Cómo se gestiona el no poder besar o abrazar?

CHUS: Es una de las cuestiones más difíciles de afrontar de cara a la “nueva normalidad”. Somos seres sociales, y además por nuestra cultura, estamos muy acostumbrados al contacto físico como muestra de cercanía, apoyo y cariño.

De nuevo nos toca adaptarnos a la situación actual y ser creativos a la hora de saludarnos u ofrecer muestras de cariño. Es un buen momento para utilizar el

lenguaje como vehículo de nuestras emociones, para utilizar las nuevas tecnologías como una vía para acercarnos cuando las distancias son grandes, y para tener detalles o gestos que pueden mostrar el mismo cariño que un beso o un abr

azo. Hemos ido acumulando muchas emociones durante el confinamiento, y es importante que podamos expresarlas de alguna manera al acercarnos a nuestros seres queridos, pero tenemos que seguir siendo conscientes del riesgo que existe e intentar evitar el contacto físico en la medida de lo posible.

Se ha hablado mucho sobre el síndrome de la cabaña. ¿En qué consiste?

NURIA: Algo importante que hay que aclarar desde el principio es que este síndrome no es una trastorno o patología en sí, se trata de una reacción emocional, cognitiva y física que experimentan algunas personas cuando tienen que afrontar volver a su vida habitual previa al confinamiento. Las personas que experimentan este síndrome no han podido gestionar el miedo de manera adecuada, por lo que siguen anticipando y experimentando pensamientos catastrofistas ante un posible contagio, el estrés se mantiene en niveles elevados por lo que físicamente experimenten síntomas o sensaciones desagradables como cansancio, dolores de cabeza, dificultad de sueño… Lo que empeora su situación emocional. Ante eso, la mejor opción que ven es permanecer en casa, para evitar ese contagio, es una respuesta que les devuelve la seguridad y la tranquilidad.

Lo que estamos observando nosotros en el día a día en ADIEM Sentit por ejemplo, es que cada persona tiene que seguir su ritmo, no todos van a volver a su rutina al mismo ritmo y hay que respetar esto pero hay que trabajar con ellos para ir progresivamente afrontando los miedos. Cuando van manteniendo algún contacto social de seguridad en su entorno comunitario o domicilio o van observando las medidas de seguridad implantadas en la sociedad, o en el CRIS ADIEM por ejemplo, vamos desmontando y afrontando sus miedos.

No hay que confundir tampoco este síndrome con otra vivencia que otros muchos han experimentado y es la oportunidad que les ha dado el confinamiento para reflexionar sobre su proyecto de vida y decidir que quieren hacer cambios y no seguir por el mismo camino.

Las consecuencias económicas
y sociales derivadas de la situación,
pueden provocar muchos problemas
de estado de ánimo y de ansiedad,
que requerirán de una intervención
efectiva para evitar que se cronifique

¿Nos vamos a preocupar más de la salud mental a partir de ahora? ¿Esta situación va a marcar un antes y un después en este sentido?

CHUS: ¡Deberíamos! A pesar de que la crisis haya surgido por un problema de salud física, es evidente que una de las consecuencias más graves a medio-largo plazo que va a provocar va a ser un empeoramiento en la salud mental de muchas personas, y esto no se puede pasar por alto. Es necesario destinar más recursos a cuidar la salud mental de las personas, tanto a nivel de tratamiento, una vez que haya aparecido alguna dificultad, como a nivel de prevención.

La salud mental debe ser cosa de todos, es importante que cada uno de nosotros dediquemos un tiempo diario a nuestro propio autocuidado, poniendo en marcha aquellas actividades que nos hacen sentir bien, y aprovechando los recursos que en estos momentos tenemos y no han estado presentes durante el confinamiento, como salir a pasear, relacionarnos con personas cercanas (siempre con precauciones), hacer deporte en el exterior, etc. Pero también es importante que las administraciones sean conscientes de la necesidad de cuidar este aspecto de nuestro salud, nuestra salud mental, y se destinen todos los recursos necesarios para que nadie se quede sin atender si presenta un problema de este tipo.

Desde nuestra experiencia, desde Adiem Sentit, hemos aprendido mucho sobre las necesidades de las personas durante el confinamiento, y de manera preventiva, por si volviera a darse una situación similar, vamos a hacer un esfuerzo extra para que las personas con las que trabajamos mantengan una rutina saludable, se mantengan conectadas con otros compañeros, cuenten con apoyos para las necesidades básicas, y pidan ayuda si comienzan a encontrarse mal a nivel emocional.

A nivel general, nadie esperaba que se diera una situación de salud como ésta, ni que tuviéramos que permanecer aislados en casa durante tanto tiempo, pero nos ha servido para ser más conscientes de las cosas que realmente necesitamos, a diferenciar lo importante de lo banal, a valorar lo que tenemos y a dedicarle más tiempo a nuestro propio cuidado y el de los nuestros. Y por supuesto nuestra salud mental ¡es lo primero que debemos cuidar!

¿Qué recomendaría para afrontar la “nueva normalidad”?

NURIA: Una de las cosas que más me gusta y me admira cada día de las personas es su capacidad de adaptación. En nuestro trabajo lo veo a diario: cómo una persona con un proyecto de vida hecho o imaginado, tiene que reinventarse porque aparece un problema de salud mental y le obliga a cambiar gran parte e incluso todos sus planes, y lo hacen ¡y son felices!.

Los cambios que nosotros tenemos que afrontar ahora son importantes, por supuesto, sobre todo a nivel social, pero igual que antes decíamos que la incertidumbre es una de las emociones más complejas, la capacidad de adaptación es una de las habilidades más destacadas del ser humano, con más o menos facilidad, y una vez que ya sabemos cual es nuestra nueva normalidad (distancia social, uso de mascarillas, la higiene de manos frecuente…) nos adaptamos y lo integraremos a nuestros proyectos de vida.

Algunos de nuestros planes han cambiado (vacaciones, celebraciones, seguramente proyectos laborales…) pero estoy segura que seremos capaces de adaptarnos, reinventarnos y ser felices disfrutando aún mucho más de los pequeños placeres del día a día. Esto es una de las cosas más importantes, disfrutemos de lo que tenemos ahora, disfrutemos de los nuestros, de nuestras aficiones, de un simple café… esto nos ayudará a que la nueva normalidad, a pesar de todas las medidas de protección, sea una nuestra nueva felicidad.

¿Seremos la misma sociedad de antes o habremos cambiado en algo?

CHUS: El confinamiento ha sido una etapa en la que nos hemos visto obligados a “parar”. Hemos dejado de hacer tantas cosas como de costumbre, y hemos tenido más tiempo para pensar y reflexionar sobre la situación mundial y sobre nuestra propia vida. Este período de reflexión nos ha podido servir para ser más conscientes de las cosas que realmente son importantes para nosotros, y para distinguir aquello de lo que podemos prescindir, y creo que este aspecto ha sido positivo.

Hemos podido dar más valor a los recursos públicos socio-sanitarios, como a otras profesiones “esenciales” que han permitido que nuestras necesidades básicas estuvieran cubiertas, y hemos podido ver muchas muestras de gratitud, respeto y solidaridad, valores esenciales para que una sociedad funcione adecuadamente.

En este sentido, creo que sí que ha habido un cambio en positivo, pero el problema es que al recuperar “la normalidad”, es fácil que se nos olvide de nuevo todo lo aprendido, y al igual que nos podemos relajar demasiado con las medidas de prevención, también es posible que volvamos a “hacer” muchas cosas, y dejemos de tener tiempo para reflexionar. Es bueno avanzar, adaptarnos a la nueva situación, pero no deberíamos olvidar nada de lo vivido ni de lo valorado durante este tiempo.

“El estrés psicológico que hemos vivido puede generar consecuencias incluso físicas si se mantiene prolongado en el tiempo”

2 pensamientos en ““El estrés psicológico que hemos vivido puede generar consecuencias incluso físicas si se mantiene prolongado en el tiempo”

  • 8 julio, 2020 a las 8:07
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    Yo vivo solo y aunque he podido ver a mi familia, he tenido problemas de paranoia. Pues soy Agorafobico y no he podido salir, eso alteraba mi ira y me hacía pensar demasiado en cosas malas para mi, ahora mismo estoy pasando duelo por una persona muy querida para mí y eso lo cronificaba,solo espero que esta nueva normalidad me tranquilize y pueda volver a mí rutina, con mis compañeros y con los estupendos profesionales que tenemos

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    • 12 julio, 2020 a las 18:48
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      Gracias por tu comentario. Deseamos que así sea. Un saludo

      Responder

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