Se cumple un año de la declaración del estado de alarma. Hacemos balance con Ana María Escalera, usuaria de la Fundación Adiem. Le preguntamos qué es para ella la fatiga pandémica, qué ha sido lo más duro de todos estos meses y cómo ha conseguido gestionar sus emociones.

Llevamos un año de pandemia, ¿cómo te sientes?

– Bien, puesto que el tiempo de confinamiento que teníamos que estar en casa al principio, había talleres online y gente pendiente de cómo nos encontrábamos… Ha sido una gran labor.

¿Has oído hablar de la fatiga pandémica? ¿Qué crees que significa?

– No he oído hablar de la fatiga, pero será lo que sentimos de cansancio, como que te ahogas por miedo a que te pase algo o coger el virus.

Durante todo este tiempo, ¿te has sentido más veces bien o mal?

– Más veces bien.

¿Qué ha sido lo más duro para ti?

– Que les pueda pasar algo a mis seres queridos o mi familia

¿Qué hacías para sentirte bien si te encontrabas desanimado?

– Buscar estrategias y cosas que hacer, whatsappear en grupos, pasear…

¿Qué es lo que te gustaría hacer ahora mismo si no hubiera pandemia?

– Dar un abrazo a gente que me importa y decirles lo mucho que me importan.

¿Piensas que volveremos a la normalidad en algún momento?

– ¡Sí! ¿Por qué no? La esperanza es lo último que se pierde.

¿Qué has aprendido de esta experiencia?

– Que hay gente muy humana y solidaria dispuesta a ayudar en todos momentos, a ser más sensible frente a algunas situaciones y dar valor al momento.

Un año de pandemia: nostalgia, fortaleza y esperanza para el futuro
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